Hay días que las decisiones, las tareas, negociaciones, las dudas, parecen circular a toda marcha por nuestra mente en un desmadre de salidas, llegadas, sin poder dejar de dar vueltas como si se tratasen de coches de carreras en un circuito de automovilismo.
Por ello, hoy te planteo un rato para la reflexión silenciosa, Con unos minutos en silencio podemos contactar con la creación interna de los pensamientos, disminuir la velocidad, y sobre todo, pensar menos. Pensar menos a veces tiene mayor determinación y por tanto nos lleva a encontrar la claridad que buscamos.
Una mente llena de pensamientos innecesarios desperdicia mucha energía y se agota, como un corazón bloqueado impide una comunicación fluida. Ambos factores contribuyen a un deterioro rápido de la salud.
La reflexión silenciosa nos ayuda a relajar la mente y el cuerpo. Los estudios demuestran que en este estado de relajación(alfa) mejoramos la concentración y la calidad de nuestros pensamientos durante el día . En este estado somos capaces de mantener una distancia de la situación que nos preocupa y no dejarnos influir por ella sino influir nosotros positivamente. Cuando estamos en silencio relajado podemos ver con mayor claridad, tener una visión más global y generar así cambios o mejoras. Incrementamos la percepción, el enfoque, la flexibilidad y agilidad mental, la memoria y se favorece la sinapsis neuronal.
El buscar y reservar ese espacio interior de calma mejorará tu salud y calidad de vida.
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