Ralla queso curado sobre una tostada integral. El combinado proteína-fibra te llenará. Y asegúrate de que no pasen más de ocho horas entre el desayuno y la comida anterior. Un estudio de la Universidad de Laval (Canadá) demuestra que el ayuno aumenta las ganas de comer azúcar y el riesgo de engordar.
12:00 h. Toma aguacate
Los azúcares naturales, como los del aguacate, evitan que tengas necesidad de otros no naturales. También contienen grasas monosaturadas, que aumentan tu ritmo metabólico hasta velocidades que ninguna banda ancha puede superar. Resultado: las grasas buenas acaban con las malas.
14:00 h. Cambia de aceite
Sólo los conejos disfrutan con una lechuga tal como Dios la trajo al mundo. Échale a la ensalada un poco de aceite de oliva virgen extra, que potencia la combustión de las grasas y combate las ansias de comer. Así que quemarás michelín sin quedarte con esa sensación de vacío interior.
Las proteínas en batido son el tentempié perfecto para media tarde. Una investigación publicada en el New England Journal of Medicine demostró que los tentempiés altos en proteínas son un buen recurso contra el aumento de peso al combatir el deseo de comer alimentos que engorden.
19:00 h. Empieza bajando el ritmo
Deja al camarero de piedra y pide una ración de queso para empezar la cena. El queso tiene un índice glicémico bajo, por lo que mantiene el nivel de azúcar en sangre controlado, combatiendo el apetito. Busca quesos suizos, que son bajos en sal (y la sal aumenta la masa de tus células grasas blancas).
22:30 h. Bananas y pijamas
Si picas antes de irte a la cama, que sea un tentempié bien cargado de potasio, para relajar los músculos y combatir el insomnio, que engorda. Lo ideal sería un plátano que aún esté madurando. Los plátanos verdes te dan una mayor sensación de saciedad que los maduros. ¡Dulces sueños!
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