Peter Kelder en su libro "El ojo de la revelación" hace una descripción de 5 ejercicios sencillos denominados ritos, los cuales activan los chacras produciendo una activación energética favorable deteniendo el proceso prematuro de envejecimiento el cual se presenta tanto en personas sedentarias como en personas que aunque sean deportistas desconocen estos ritos mágicos.
El libro, en las 7 primeras páginas presenta una serie de testimonios de personas que expresan las bondades y fabulosos beneficios que han recibido, gracias a la práctica de estos 5 ejercicios, los cuales son sencillos de realizar... la clave es adoptar el hábito.
El hombre siempre ha buscado la inmortalidad, y por ello también ha querido encontrar el secreto de la fuente de la eterna juventud. En China, el primer emperador era un obsesionado por el tema de la inmortalidad y en vida mandó a construir su propio mausoleo y para su custodia y vigilancia permanente mandó a construir en terracota un ejército de 7.000 soldados de tamaño natural, los cuales estaban formados en orden jerárquico y fueron enterrados con armamento y carruajes. Este hallazgo arqueológico ocurrió hace aproximadamente unos 34 años y es conocido como los "Guerreros de Terracota".
Peter, en su libro inicia la historia de un hombre que conoció en un parque, el cual, al pasar lo dias, se hizo su amigo. Este personaje tenía 68 años, utilizaba bastón para ayudarse a caminar, mostraba un cuerpo deteriorado, la vejez prematura ya era evidente; quiso convencer a Peter para que lo acompañara a encontrar el secreto de la eterna juventud ya que en alguno de sus pasados viajes al Oriente había escuchado de algunos nativos que se veían muy jóvenes, pero eran de su edad, que existía un lugar de los Himalayas donde enseñaban los secretos de la fuente de la juventud. Decidió entonces volver al Oriente en busca de la verdad respecto a tan esperanzador asunto. Organizó un viaje y partió feliz a la India, lugar en donde había recibido la información originalmente.
Después de muchos contactos e investigaciones, logró conseguir la información respecto a un Lamasterio Tibetano, ubicado en las faldas del Himalaya y cuyos Lamas poseían el Secreto de la Fuente de la Eterna Juventud. Con toda la información necesaria, se presentó ante el Lama encargado del Lamasterio, quien lo recibió cordialmente y le dijo que lo estaba esperando para ayudarlo a recuperar su juventud, lo que sorprendió gratamente al discípulo que no esperaba tal respuesta. El lama le dijo que sería la primera vez que tendría un alumno tan grande y que sería muy interesante ver el resultado que tendría después de recibir la enseñanza.
Después el discípulo se instaló en el Lamasterio y estuvo listo para recibir sus lecciones.
Al cabo del tiempo, regresó para contarle el hallazgo a su amigo Peter y mostrarle todos los beneficios recibidos. Era un hombre que aparentaba cuarenta años a pesar de sus casi setenta años.
Peter en su libro nos comparte esta valiosa oportunidad la cual ha ayudado a miles de personas en todo el mundo.
A continuación está la descripción y explicación de cada uno de los ejercicios.
Es importante aclarar que la respiración que debe realizarse en cada uno de ellos es fundamental. La clave del éxito está en ella.
La secuencia de los ejercicios es como se describe y la cantidad de cada uno de ellos se debe realizar de la siguiente manera:
Durante la primera semana se hacen 3 repeticiones de cada uno de ellos, en la mañana después del baño y en la noche.
En la segunda semana se incrementan dos de cada uno de los ejercicios, o sea que se hacen 5 repeticiones de cada uno de ellos, y asi sucesivamente se van incrementando de a dos en cada semana siguiente.
Este procedimiento de incremento se hace durante 10 semanas en la cual, cuando lleguemos a ella tendríamos 21 repeticiones de cada uno.
Para aclarar el proceso de incremento miremos la explicación en cada semana.
Primera semana: 3 de cada uno de ellos
Segunda semana: 5 de cada uno de ellos
Tercer semana: 7 de cada uno de ellos
Cuarta semana: 9 de cada uno de ellos
Quinta semana: 11 de cada uno de ellos
Sexta semana: 13 de cada uno de ellos
Séptima semana: 15 de cada uno de ellos
Octava semana: 17 de cada uno de ellos
Novena semana: 19 de cada uno de ellos
Décima semana: 21 de cada uno de ellos.
Cuando lleguemos a la semana 21 ya hemos adoptado un hábito. de ahora en adelante y todos los días se harán 21 repeticiones de cada uno de los ejercicios.
EJERCICIO 1
- Estando de pie, extendemos los brazos horizontalmente al suelo.
- Situado en el mismo punto se inician los giros en sentido de las manecillas del reloj. Durante todos los diás de la primer semana se realizan 3 vueltas.
EJERCICIO 2
- Se acuesta en el suelo boca arriba con los brazos a los lados. Una vez que se haya estirado bien sobre la espalda, extienda los brazos completamente a los costados, coloque las palmas de las manos contra el suelo, manteniendo los dedos muy unidos.
- Alce la cabeza del suelo, llevando la barbilla hacia el pecho. Inhale profundamente cuando levante la cabeza.
- Levante las piernas, con las rodillas rectas, hasta una posición vertical. Si le es posible, deje que sus piernas se extiendan hacia atrás sobre su cuerpo, hacia la cabeza, pero no doble las rodillas.
- Baje lentamente la cabeza y las piernas, con las rodillas rectas, hasta el suelo mientras exhala. Deje que sus músculos se relajen y repita el ejercicio.
- Respiración: Inhale profundamente cuando levante la cabeza y las piernas y exhale cuando las baje.
EJERCICIO 3
- Arrodillese en el suelo, en esa posición deje el tronco recto. Las manos colocadas, con los brazos estirados, sobre los musculos de los muslos.
- Inclinar la cabeza hacia delante, tocando el pecho con la barbilla.
- Con suavidad, mover la cabeza y el cuello hacia atrás todo lo que se pueda y, al mismo tiempo, se inclina uno hacia atrás arqueando la columna. Al arquearse se apoyan los brazos y las manos en los muslos para sostenerse.
- Volver a la posición original y repetir el ejercicio.
- Respiración: Inhale profundamente al arquear la columna. Exhale al volver a la posición vertical.
EJERCICIO 4
- Siéntese en el suelo con las piernas rectas frente a usted y los pies separados a la anchura de los hombros. Con el tronco recto, coloque las palmas de las manos en el suelo a los lados de las nalgas, con los dedos señalando hacia los pies.
- Lleve la barbilla hacia el pecho.
- Deje caer la cabeza hacia atrás hasta donde pueda. Al mismo tiempo, levante el cuerpo de forma que las rodillas se doblen y los brazos queden rectos. El tronco formara una línea con la parte superior de las piernas, horizontal al suelo. Y los brazos y parte inferior de las piernas quedarán rectos, perpendiculares al suelo. Tense todos los músculos del cuerpo.
- Relaje los músculos mientras vuelve a la posición original sentado y descanse antes de repetir el proceso.
- Respiración: Inhale profundamente al subir el cuerpo. Contenga la respiración mientras tensa los músculos. Exhale todo el aire al bajar.
EJERCICIO 5
- Colocar el cuerpo boca abajo en el suelo, las manos con las palmas hacia abajo en el suelo y los pies flexionados, con los dedos apoyados en el suelo. Tanto pies y manos han de estar separados mas o menos a la anchura de los hombros; los brazos y las piernas deben permanecer rectos.
- Empiece con los brazos rectos, perpendiculares al suelo, y la columna arqueada de modo que el cuerpo quede combado. Mueva la cabeza hacia atrás todo lo que pueda
- Doblando las caderas, coloque el cuerpo en una posición de "V" invertida. Al mismo tiempo lleve la barbilla hacia delante, pegándola al pecho.
- Vuelva a la posición original y empiece otra vez el ejercicio.
- Respiración: Inhale profundamente al subir el cuerpo y exhale totalmente al bajarlo.
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